Episodio del enemigo, dos

Era la primavera del 2013. Apenas un año antes había decidido, a mis 26, que me dedicaría a la literatura después de un paso errante en el periodismo y otras mañas indecibles. En eso días estaba obsesionado con Borges. Recuerdo el orden en el que lo leí: El episodio del enemigo en mi adolescencia. Y en el 2012 y 2013: “La historia universal de la infamia” y a los días: “Ficciones”, y de ahí todo lo demás. Pero leer Tlön, Uqbar, Orbis Tertius me hizo entender mi pequeñez. Al terminarlo, tuve un impulso de destruirlo, de derrumbar al mito que yo mismo estaba creando en mi mente, y de ese ánimo destructivo, nació este cuento breve en el que parece que lo odio, pero en verdad, quise honrarlo. Sin saberlo, unos meses después, este texto aparecería en Papeles de la Mancuspia, y sería la primera vez que una obra mía estaría impresa en papel a la par de autores como Ángel Ortuño e Iveth Luna Flores. Ahora, doce años después de esto, lo dejo aquí para que lo lean:

La escena es familiar para muchos. Aún así, me veo forzado a describírselas: un joven apuesto, galante, fuerte sin exagerar, seguro de sí mismo: yo, y frente a mí, amarrado en una silla, un viejo decrépito con bolsas enormes debajo de los ojos (aunque no se ven porque están vendados), cabizbajo y sollozando: Borges.

—¿Por qué me haces esto, Rodrigo? —pregunta con su tartamudeo senil.

—Cállate, viejo. Estoy viendo mi novela —y le doy una cachetada. Me duele la mano. Recuerdo que a más edad, menos cachete. La bofetada fue directo a su pómulo.

Es más o menos la séptima vez que veo María Mercedes. La actuación de Thalía siempre me hace llorar, y qué decir de Pulgoso. Borges se ha quedado dormido, por anciano o por los golpes, yo que sé.

—Despierta.

—¿Qué? —susurra.

—¿Estás listo?

—Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable, tal vez todos sabemos profundamente que somos inmortales y que…

—¡Deja de hablar así, coño! ¡Me tienes hastas la madre! —escupí —nada de inmortalidad, cabrón. Todo para ti es profundo: que si el predeterminismo, materialismo, que si Babilonia, la bifurcación, la maldita infamia, que si aquel voluntarioso, que si…

—Memorioso, Rodrigo —corrigió. —Funes, el memorioso.

Le doy un golpazo en el hígado y me dirijo a la cocina a buscar el cuchillo más grande que tengo. Mientras lohago, caigo en cuenta: ¿por qué le vendé los ojos a Borges si él es ciego?

—¿Te estás preguntando por qué me vendaste los ojos si ya estoy ciego, verdad? —escucho de lejos.

—No.

—No te preocupes: llevo toda la vida preparándome para la oscuridad.

(Qué hombre tan insufrible).

—¿Qué te hice, Rodrigo?

No está él para saberlo ni yo para contarlo, pero mi mente está tan contaminada de clichés fílmicos norteamericanos que yo, siendo el villano, tengo la imperiosa necesidad de explicarle todo mi plan y motivación antes de matarlo.

Y así lo hice.

—Entiendo —responde con la cara de un hombre que sabe que su destino es justo, o alguna pendejada así. —Lo que aún no comprendo es ¿por qué sí tienes al Aleph amarrado en el otro cuarto, no lo matas primero?

—Simple arco narrativo —respondo sin más. —¿Hay alguna última cosa que quieras hacer antes de morir?

—Sí —sonrió.

—¿Qué?

—Despertar.

—Este no es uno de tus cuentos, Jorgito —dije mientras le enterraba el cuchillo amorosamente. —Es mío.

Desbastado, reseña de Tesis de la Soledad, por Donnovan Yerena

Este libro se me presentó como un recordatorio de que el fin es próximo, que la vida pasa y nos arrebata los pies y las manos hasta que queda un campo de piedras con sueños de alcanzar la plenitud. Este libro es un arrecife de corales que nunca termina de conectar con el mar. Este libro es la ventana al interior de un submarino que implosiona en el fondo de ese mar. El libro de Rodrigo es la hilacha del suéter viejo y descosido que se corre y estira y afloja y desenvuelve hasta dejarnos así: desnudos. A los ojos de todos. En la camilla final dentro de un anfiteatro, solos y a obscuras para encontrarnos repentinamente con miles de ojos expectantes.

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La maternidad imperfecta, reseña de Dinero para cruzar el pueblo por Yenifer Pérez García

Yenifer Pérez García y yo meroles en la presentación de Dinero para cruzar el pueblo en la UANLEER 2024

La novela de Rodrigo me tomó por sorpresa. La leí en un día, un domingo mientras premiaban una película de bombas en medio del genocidio contra Palestina.

Como suele pasar, pensé que Dinero para cruzar el pueblo iba a ser algo y terminó siendo otra cosa. Conociendo a Rodrigo, sospechaba que se trataba de sexo, drogas, narcos, diablos, fútbol o animales en situaciones raras. No pensé que el tema de la maternidad atravesaría la novela, uno de mis tópicos favoritos. Ya se ha dicho que la piedra angular de México es la ausencia del padre, pero entonces, con la ausencia de la madre no hay cimientos que formen el eje de nuestra vida. Continúa leyendo La maternidad imperfecta, reseña de Dinero para cruzar el pueblo por Yenifer Pérez García

Señales de vida — reseña por Bladimir Ramírez

Reseña de Dinero para cruzar el pueblo de Rodrigo Ramírez del Ángel escrita por Bladimir Ramírez leída en la FIL de Guadalajara, 2022

Parece una ley:

todo lo que se pudre

forma una familia

—Fabián Casas

La novela de Rodrigo Ramírez del Ángel nos presenta a Eusebio, un hombre gordo y sudoriento que tiene un arsenal de dificultades emocionales para relacionarse con el mundo. Él es un inadaptado, un olvidado, una cucaracha. También es el gran protagonista de este libro porque gracias a él, a sus temores, a su cobardía, a su aparente miedo al mundo, podemos descubrir la vida de la otra protagonista: Jade, la mamá de Eusebio.

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Cómo hacer una nube

Juan era ateo. Coleccionaba artefactos, fotografías y juguetes antiguos para tener presente lo efímero de la existencia. Los mercadillos dominicales del barrio eran ideales para sus gustos. Mientras esculcaba un baúl encontró un instructivo desgastado, pero en buen estado. Su título: Cómo hacer una nube. Qué extraño, pensó mientras lo leía:

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En qué piensan los gusanos cuando tienen hambre de Julio Zatarain

«Quisiera un mundo donde nadie desaparezca. Mucho menos ella»

En Flores artificales, el primer cuento del libro En qué piensan los gusanos cuando tienen hambre de Julio Zatarain, hay: un joven que experimenta su primer amor, explotación laboral y sexual infantil, alcoholismo de un padre, la violencia intrafamilar que conlleva y la eterna búsqueda de redención, dealers asesinados en una esquina, balaceras, amistades que parecieran duraderas y otras endebles y la muerte, el dolor, el silencio. La hombría. Esta es la introducción al libro de cuentos ganador del premio nacional de cuento José Alvarado 2021, organizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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21 años

Louisiana, 2001

El siete de noviembre del 2000 estrené mi primer blog, por mera suerte. Y con ello, podría decirse, mi comienzo como escritor. Vivía en Gretna, un suburbio de Nueva Orleans. La sucesión de eventos que hicieron que terminara viviendo por un año en Estados Unidos se puede remontar a que comencé la primaria a los cinco años, en vez de los seis. Mi camino tortuoso por la pubertad y mis calificaciones mediocres en secundaria convencieron a mi mamá de que aún no estaba listo para entrar al bachillerato. Aprovechando que su hermana vivía allá desde 1991 y después de un cónclave en el que no tuve elección (pero cuyo resultado me emocionaba), se decidió que viviría allí por un año. Este camino se trazó primero para mi hermano un año mayor que yo. Nuestras experiencias no pudieron ser más opuestas. Mientras que para él la adolescencia fue una de crecimiento, belleza física y hormonas correspondidas, y su estancia norteamericana fue de encerrones en el baño con güeras enérgicas, deportes y camaradería vespertina, la mía fue de un único encerrón en el cuarto de la computadora y de una pubertad tardía.

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Gran novela – Reseña de Daniel de la Fuente

Esta reseña fue publicada el 27 de febrero del 2021, por Daniel de la Fuente en el Periódico el Norte. Todos los derechos son del reseñista y del periódico.

Los padres duelen. Esto lo sabe Eusebio Mabarak, protagonista de Dinero para cruzar el pueblo, primera novela del escritor Rodrigo Ramírez del Ángel.

Eusebio, riguroso, lleno de manías y prejuicios consigo mismo, intenta mantener a flote a Jade, su madre, una mujer tomada por la amargura, inestable sentimentalmente, ludópata, venida a menos económicamente. Un día lo hirió de tal manera que el muchacho intentó la independencia, pero en eso su madre desapareció. Y a buscarla. Y a indagar su pasado. El de ambos.

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Reseña de Dinero para cruzar el pueblo, por Gildardo González

La novela la puedes comprar en la tienda en línea de CONARTE.

José Rodrigo Ramírez del Ángel (Veracruz, 1985) nos muestra en su primera novela, “Dinero para cruzar el pueblo”, los recuerdos que sirven de motores para la vida, una vida enferma de nostalgia y llave de aspiración, así como de repulsa y motivo de huída.

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